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LUEGO DE AÑOS DE TRABAJO Y ESFUERZO, LOS INTENTOS POR CULTIVAR SERIOLA, CONGRIO Y CORVINA EN CHILE ESTÁN DANDO BUENOS RESULTADOS. SE CREE QUE LA PRODUCCIÓN DE ESTAS ESPECIES AYUDARÁ A CONSOLIDAR LA ACUICULTURA EN EL NORTE DEL PAÍS, CON UN POSITIVO IMPACTO ECONÓMICO Y SOCIAL EN LAS ZONAS DONDE ESTAS INICIATIVAS SE EJECUTAN.

Hasta hace unos años, la diversificación acuícola en Chile era algo así como un sueño. Se conocían varios proyectos que estaban en la carrera por avanzar hacia un nuevo cultivo comercial, pero aún faltaba cerrar varias brechas para una real consolidación. Algunos tuvieron retrasos, otros quedaron en el camino. Lo cierto es que en la actualidad hay al menos tres tipos de peces que cuyas tecnologías de cultivo han tenido progresos relevantes: la seriola, el congrio y la corvina.

Estos tres proyectos tienen un denominador común: se desarrollan en la zona norte del país, un espacio donde el avance de la acuicultura ha sido bastante menos intenso que en el sur. Aquí, tradicionalmente, se han cultivado especies como el ostión del norte y el abalón, los cuales han pasado por altos y bajos los últimos años. No obstante, los últimos años se ha generado un gran interés y expectación por el impacto que podría tener la producción de peces, sobre todo si se trata de especies de gran atractivo gastronómico y comercial.

SERIOLA: COMENZANDO EL ESCALAMIENTO COMERCIAL

En la región de Atacama, hace alrededor de 15 años, la familia Elton –a la que se sumó más tarde la familia Lacámara– comenzó a trabajar en la producción de seriola (Seriola lalandi), creando para ello la empresa Acuícola del Norte (Acuinor). De acuerdo con el gerente general de la compañía, Daniel Elton Heavey, el inicio de esta empresa fue a punta de empeño. En una concesión temporal lograron reunir los peces que serían los reproductores, construyendo más tarde un hatchery donde comenzaron los intentos de producción en cautiverio.

Con el apoyo de fondos concursables, principalmente, de la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo), los últimos años han sido de arduo trabajo para Acuinor, consiguiendo –a través del Programa para la Diversificación Acuícola de Chile (PDACH) y más tarde bajo un Programa Tecnológico Estratégico (PTEC)– importantes avances.

“Los principales logros obtenidos por Acuinor tienen que ver con la obtención de un stock de reproductores manejados genéticamente; producción de larvas y juveniles de alta calidad de manera estable, continua y con altas tasas de sobrevivencia; una engorda en tierra con una producción de 30 toneladas; y dos áreas de negocio generadas relacionadas con la exportación de peces vivos o juveniles y, además, venta de producto terminado”, cuenta Daniel Elton.

En cuanto al ciclo completo de la especie, Acuinor lo ha concluido satisfactoriamente, mediante un desarrollo delicado de cada una de las fases productivas: reproducción, destete, pre-engorda y engorda, bajo un modelo de producción continua y estable que le ha permitido a la firma estar en el mercado todas las semanas del año. “Gracias a esto, precisamente, es que estamos en proceso de escalamiento comercial y en plena construcción de una engorda de 200 toneladas en tierra”, agrega el ejecutivo.

En efecto, la empresa está trabajando en una nueva unidad

de engorda en tierra –bajo sistema de recirculación de aguas (RAS)– ubicada en el mismo lugar donde ya tienen el hatchery y nursery, a 20 km de Caldera, muy próximos al mar y en pleno desierto. Se espera que pronto concluya la construcción de esta instalación. Sin embargo, ya se han sembrado los primeros batch que alimentarán este nuevo módulo. De esa forma, desde la compañía destacan que se está iniciando la operación del primer centro de cultivo de engorda en tierra para el ciclo completo de este pez a una talla de cosecha de peso promedio de 5 Kg.

¿Por qué recirculación? Conforme con lo explicado desde Acuinor, luego de algunas experiencias se determinó que el cultivo de la especie en balsas jaulas en el norte de Chile no es una alternativa de producción económicamente viable bajo las condiciones actuales. Por eso, se prefirió los sistemas RAS que tienen varias ventajas, en ellas, “permiten reducir el volumen de aguas residuales a tratar, estabilizar la producción, hacer un óptimo uso de las instalaciones, no generar peaks productivos estabilizando las demandas y emisiones de la biomasa al esta- blecer una producción continua a lo largo del año, incrementar el índice de conversión de los alimentos, mejorar la sustentabilidad y lograr un mayor control sobre posibles enfermedades y variables externas adversas”, tal como expresa Daniel Elton.

En cuanto a proyecciones, Acuinor espera continuar con sus dos áreas de negocio tanto en términos de producción de huevos/larvas o juveniles de seriola para abastecer a otros engordadores, como en términos de producción de carne de pescado para exportar y abastecer al mercado nacional. Para el año 2021, esperan producir alrededor de 100 a 130 toneladas con la nueva unidad de engorda ya en operación y para el 2022 se estima producir 200 toneladas. En lo que sigue, el diseño de esta unidad modular permitirá ir escalando y construyendo nuevos módulos que permitan aumentar aún más la producción.

Las cosechas como producto terminado serán comercializadas, principalmente, en Estados Unidos, una parte en Europa y se planea destinar también un porcentaje al mercado brasileño. Además, a la compañía le interesa destinar parte de la producción al mercado nacional.

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